Perú: salvan a Kuczynski y se habla de un canje por el indulto a Fujimori

El mandatario resistió el embate del Congreso con ayuda del hijo de Fujimori, que rompió su bloque.

Pedro Pablo Kuczynski seguirá siendo el presidente de Perú. Tras una dramática sesión en el Congreso, finalmente se rechazó el pedido de destitución gracias a un fundamental aporte de un sector del fujimorismo, motivado por los rumores de un inminente indulto del detenido Alberto Fujimori.

El resultado fue inesperado, pero ya durante la sesión quedó claro que un grupo importante de legisladores que en la previa se contaban como favorables a la destitución, empezaban a mostrar dudas. Así, al final del día hubo 19 votos en contra y 21 abstenciones que resultaron claves.

En ese grupo se cuenta el aporte fundamental de una parte importante del bloque Fuerza Popular, el fujimorismo, que fue el que impulsó la destitución. Diez legisladores de esa bancada anunciaron la sorpresiva abstención, incluido Kenji Fujimori, el hijo menor del ex presidente.

«Me pregunto si la declaración de vacancia contribuirá a la gobernabilidad. Esto proyectaría un periodo de turbulencia política con efectos negativos al desarrollo económico en perjuicio de la población», argumentó Kenji, que sumó al grupo de legisladores cercanos a él. Uno de ellos, Clayton Galván, admitió haber hablado en la previa con el ex presidente.

La decisión provocó una turbulencia dentro del bloque y hasta Kenji protagonizó una fuerte discusión con un compañero en pleno recinto. La actitud del menor de los Fujimori llamó la atención de los medios peruanos ya que tras la votación se retiró llorando y luego publicó un sugestivo tuit, que despertó variadas interpretaciones.

La actitud de los diez legisladores fujimoristas disparó los rumores sobre el posible indulto presidencial a Alberto Fujimori (que cumple una pena de 25 años por delitos de lesa humanidad), luego de que durante la jornada circularon versiones sobre la existencia de un informe médico a favor de esa decisión.

«Han sido muchas las ocasiones que este gobierno ha jugado con la libertad del presidente Fujimori por lo que no me sorprendería que lo esté volviendo a hacer», disparó la congresista Cecilia Chacón, compañera de Kenji en el bloque Fuerza Popular.

Ante este revuelo Kuczynski tuvo que salir a despegarse. «El gobierno no negocia indultos, eso no es tema de negociación», aclaró la jefa del Gabinete Mercedes Aráoz. En tanto, los ministerios de Salud y Justicia aclararon que no tienen constancia de la existencia del informe médico que circuló en las redes sociales.

En la votación también hubo dos abstenciones importantes en el bloque Alianza para el Progreso (derecha) y otras dos el bloque Aprista (el partido de Alan García), que habían llamado a votar a favor de la destitución. Además, fue decisiva la decisión de los legisladores del izquierdista Nuevo Perú, que se retiraron antes de la votación y exhibieron carteles que decían «Ni golpismo ni lobbismo».

Antes del debate, Kuczynski ejerció su defensa durante más de dos horas, acompañado por su abogado, Alberto Borea. En su alegato, el presidente pidió a los congresistas que «salven la democracia», a la vez que negó haber favorecido a Odebrecht o mentido en su relación con esa constructora. «No está en juego mi permanencia en el cargo, está en juego la estabilidad democrática, no apoyen una vacancia sin sustento, porque el pueblo no olvida, ni perdona», expresó.

El jefe de Estado peruano se presentó ante los legisladores para defenderse de la moción de vacancia por «permanente incapacidad moral», solicitada por la asesoría financiera que su empresa Westfield Capital dio a Odebrecht entre 2004 y 2007 por un proyecto de irrigación en Perú.

También pidió disculpas porque, según dijo, debió «ser el primero en advertir las dificultades para sanar las heridas, tras la contienda democrática» de 2016, en las que venció por estrecho margen a la actual líder opositora, Keiko Fujimori, también salpicada por el caso Odebrecht.

Kuczynski reiteró que es propietario de Westfield Capital, dedicada a asesorías financieras desde 1992, y que cuando fue ministro del Gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006) esa compañía era gestionada por su ex socio Gerardo Sepúlveda.

Remarcó que «la norma prohíbe que (un funcionario público) gestione intereses propios o de terceros, pero los dividendos que un empresario recibe por parte de una empresa son por la propiedad de la misma, no por su gestión». «Soy un hombre honesto, jamás he recibido una coima o un soborno, que haya torcido mi voluntad. Ni mi empresa ni yo hemos contratado con el Gobierno, jamás incurrí en conflicto de intereses», sostuvo.

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