En Suecia ya no hay «ellas» y «ellos»: buscan imponer un género neutro desde el preescolar

En sus jardines de infantes, incluso se refieren a los niños con un pronombre indistinto. «Si un varón quiere jugar poniéndose una pollera, puede hacerlo», dijo a Infobae una experta sueca.

En Suecia, la educación obligatoria empieza a las 6 años, pero a la preescolaridad se la considera esencial. No solo por los primeros aprendizajes o el desarrollo de la motricidad fina. Desde los primeros años de la vida, en Suecia buscan que no haya diferencias entre las chicas y los chicos. Intentan, en realidad, «desaprender» el género.

Fue en 1998, cuando incluyeron en su programa de estudios preescolares la necesidad de «contrarrestar tanto los roles como los patrones de género tradicionales» y que los niños puedan «explorar por fuera de las limitaciones de los roles de género estereotipados». En los hechos, depende de cada escuela cómo llevan el marco a la realidad.

«Nos ocupamos de este tema desde hace 20 años a través de un proyecto subvencionado por el Estado acerca de la pedagogía de los géneros. La tarea que teníamos era ampliar las experiencias de los niños y, como docentes, trabajar conscientemente evitando los roles estereotipados de género», explicó a Infobae la doctora Ingrid Engdahl, presidenta de la sede sueca de la Organización Mundial para la Educación Preescolar (OMEP).

SUECA INGRID

Engdahl es también profesora asociada del Departamento de estudios de la niñez y juventud de la Universidad de Estocolmo. En los últimos días, estuvo de visita en Buenos Aires en la antesala de lo que será el 11º Encuentro Internacional de Educación Infantil: Enseñar en contextos diversos: Igualdad, diferencias y singularidades que se llevará a cabo entre el 4 y 6 de Mayo en CABA.

«A veces la sociedad trae mensajes diferentes. El mercado de los juguetes está manejado por corporaciones y ellos dividen sus tiendas en rosa y celeste, pero eso no se hace en las escuelas», ejemplificó la experta. «La tarea de los docentes es ayudar a los niños a sobrepasar la barrera del estereotipo de rol. A veces los niños vuelven a sus casas y tienen ese tipo de juguetes, así que el trabajo es difícil», agregó.

De acuerdo a un un artículo de The New York Times, en los preescolares suecos es habitual que los maestros no se refieran a los niños por sus géneros. Que en vez decirles «chicos» o «chicas», los llamen «amigos» o directamente por sus nombres. Incluso, desde 2012, buscan introducir un pronombre de género neutral: «hen».

Tres años después, se realizó un estudio que analizó la incorporación de «hen» a los jardines de infantes. Los lingüistas consideraron que era algo inédito, que nunca había sucedido en otro país, aunque no lograron determinar la influencias que ello genera en los chicos.

«Pensamos en este tema como un derecho individual. En Suecia tenemos una ley contra la discriminación y hablamos de 3 cosas: no discriminamos en base al sexo, no discriminamos en base al género y no discriminamos en base a la apariencia. Esta ley está vigente en las escuelas, y si un varón quiere jugar poniéndose una pollera, puede hacerlo», puntualizó Engdahl.

La pedagogía llegó a tal punto que dos escuelas propusieron una «estrategia de compensación de género». Se volvió a separar a los niños y las niñas, pero en este caso para llevar adelante una actividad que, se supone, sería típica en el otro género. Mientras los chicos se masajeaban los pies entre ellos, a las chicas se les pidió que jugaran descalzas en la nieve.

Más allá de no ser obligatorias, las escuelas suecas tienen oferta el día completo. Para los niños de 1 a 6 años, están abiertas entre 10 y 12 horas durante todo el año. Los maestros se toman su mes de vacaciones pero entre las escuelas se apoyan: un año la escuela A se toma vacaciones y cierra mientras la escuela B permanece abierta. Al año siguiente sucede a la inversa.

Cada municipalidad tiene la responsabilidad de contar con suficientes escuelas y vacantes para todos los niños. En los preescolares, más allá de los avances, persiste una fuerte brecha de género entre los docentes. Más del 90% son mujeres. Los hombres son bienvenidos, aclaran, pero todavía el prejuicio social juega para que sean vistos como «maestros de niños pequeños».

El gobierno sueco financia gran parte de los jardines de infantes. Con una cuota mínima, los padres dejan que sus chicos pasen buena parte de sus días en los preescolares. Saben, y los estudios los avalan, que es una de las claves para que haya éxito en los años posteriores. «Tenemos un estudio que sigue a los niños nacidos en 1980, que ahora son adultos. El investigador principal, a modo de conclusión del estudio, dijo ‘cuanto más temprano, mejor’«, remarcó Engdahl.

FUENTE: INFOBAE

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