Tras una votación cargada de tensión, la Corte de Brasil autorizó la detención del ex-presidente Lula da Silva

El ex-mandatario fue condenado por un tribunal inferior en la causa de Lava Jato. El caso provoca un verdadero terremoto en la campaña electoral, donde el líder del PT es favorito. Todavía tiene hasta el 10 de abril para presentar un recurso ante el tribunal de Porto Alegre.

El Supremo Tribunal Federal de Brasil se definió este miércoles contra un recurso extraordinario del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, que fue condenado en enero a 12 años de prisión en segunda instancia en el marco la megausa sobre corrupción política “Lava Jato”. Ya rechazado el recurso, se abren las puertas de la cárcel al exmandatario, a seis meses de las elecciones que lo tienen como favorito.

El juicio duró 12 horas y se centró en una pregunta: ¿debe el popular exmandatario iniciar el cumplimiento de la sentencia por corrupción a la que fue condenado por un tribunal de Porto Alegre o puede esperar en libertad hasta que su caso sea analizado por las instancias superiores?

De los once jueces, cinco emitieron su voto a favor y seis en contra de la liberación del exmandatario.
 

Pese a que la Suprema Corte es el principal tribunal del país, Lula no va a ingresar en la cárcel inmediatamente.

El exmandatario todavía tiene hasta el 10 de abril para presentar un recurso ante el tribunal de Porto Alegre, pero los expertos en derecho coinciden en que esta etapa es una formalidad y que la probabilidad de que tenga éxito es mínima.

De qué se lo acusa

Lula, quien gozó de una inmensa popularidad tras dos mandatos como presidente entre el 2003 y el 2010, se ha convertido en un personaje polémico en medio de un escándalo de corrupción que ha sacudido a Brasil en los últimos años y ha enfurecido al ciudadano promedio contra la clase política.

El exmandatario fue declarado culpable el año pasado por ayudar a una empresa constructora a lograr contratos a cambio de la promesa de que recibiría un departamento en la playa.

 

El encargado de dictar la sentencia fue el juez Sérgio Moro, responsable de los casos derivados de la Operación Autolavado (Lava Jato), el mayor escándalo de corrupción en la historia de Brasil. Muchos consideran a Moro un héroe, mientras que sus detractores lo acusan de ser partidista.

Lula siempre ha defendido su inocencia y ha argumentado que este caso, como otros cargos de corrupción pendientes de juicio, son intentos para mantenerlo fuera de la carrera presidencial.

Sin embargo, Lula sufrió un revés en enero, cuando una corte de apelaciones ratificó la condena relativa al mencionado departamento. Los tres magistrados que revisaron el caso ampliaron incluso la sentencia a 12 años y un mes.

 

La intimidad de Lula

Resguardado de la atención mediática, este miércoles Lula intentó aparentar que no prestaba mucha atención al juicio del Tribunal Supremo. 

Se mostró “tranquilo” e incluso comentó el golazo de chilena de Cristiano Ronaldo en el partido en el Juventus, según contaba un miembro del Partido de los Trabajadores (PT).

 

Pero lejos de la versión “oficial”, trascendió que nunca había visto a Lula tan “afectado” desde la muerte de su mujer, Marisa Leticia.

Alejado de los palcos y las multitudes, el tornero mecánico recibía un nuevo mazazo, uno de los más importantes de su vida, después de conocer que el Supremo rechazó el “habeas corpus” intentado por su defensa para postergar la cárcel tras la condena por corrupción, según Efe. 

Mientras la justicia estrechaba su cerco, el exlíder sindical pasó el día reunido con los suyos, recibiendo visitas de conocidos y aliados políticos, entre ellas la de expresidenta Dilma Rousseff, de quien Lula fue hombre amigo durante el juicio político que la destituyó en 2016.

Mientras, unas trescientas personas, la mayoría del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST), siguieron la votación entre el desconcierto de los términos jurídicos empleados por los magistrados de la máxima corte, que analizaron el “habeas corpus” durante más de diez horas.

Con pancartas de “Lula es inocente” y “Lula es el pueblo”, los simpatizantes del exmandatario llegaron a primera hora de la mañana al sindicato y, entre bailes y cánticos, acompañaron parte de la sesión del Supremo, aplaudiendo los votos favorables al exmandatario.

El más conmemorados fue el del juez Gilmar Mendes, históricamente rechazado por la izquierda, pero que hoy se posicionó a favor de que Lulapudiera recurrir a instancias superiores en libertad, no sin antes deslizar sus críticas al Partido de los Trabajadores (PT) y a la prensa brasileña.

La decisión de Mendes supuso un alivio, pero la tranquilidad duró poco tiempo. La jueza Rosa Weber, fiel en la balanza en la votación, denegó el “habeas corpus”, aunque no hubo desolación, y contadas caras largas.

“Ella en el fondo contribuyó para que pueda ser decretada la prisión de Lula,lo que es una fase más del golpe de Estado“, dijo en declaraciones a Efe Eloi Pietá, miembro de la directiva regional del Partido de los Trabajadores (PT).

A los pocos minutos, la militancia concentrada desde primera hora de la mañana fue dejando el edificio, anticipando un final desfavorable para Lula, quien lidera todas las encuestas de intención de voto de cara a las elecciones presidenciales del próximo 7 de octubre.

Antes, el presidente del sindicato de los metalúrgicos de la región metropolitana de Sao Paulo, Wagner Sanatan, mandó un mensaje a los congregados: “Lula pasó la vida entera luchando por nosotros y ahora espera eso de cada compañero y compañera”.

Cómo sigue el proceso  y qué podría suceder con su candidatura a presidente

Lula encabeza las encuestas electorales a pesar de su condena y de varias acusaciones de corrupción adicionales que esperan juicio. 

La decisión del STF de permitir que una corte de menor instancia obligue al exmandatario a comenzar a cumplir su sentencia, según analistas, complica mucho su candidatura y, anticipan, generará protestas en un momento de tensiones elevadas en el país.

Los abogados del expresidente aseguraron que presentarán un segundo recurso al Tribunal Regional Federal de la 4ª Región antes del 10 de abril.

El pasado 26 de marzo este tribunal ya rechazó los embargos de declaración que había enviado la defensa de Lula, y expertos dan por hecho que también rechazará estos últimos ya que no tienen posibilidades de modificar la sentencia.

Una vez que el Tribunal Regional Federal rechace la nueva apelación de la defensa -podría ser el mismo 10 de abril- podrían enviar un oficio al juez federal Sergio Moro, quien condenó a Lula en primera instancia, para que se encargue de solicitar a la Policía Federal el mandato de prisión del ex presidente.

Por lo tanto se prevé que, a partir del 10 de abril, Luiz Inácio Lula da Silvaingrese en una cárcel de Paraná, el estado en el que se le juzgó en primera instancia.

 

Según trascendió, la Policía Federal de Paraná considera el Complejo Médico Penal de Pinhais, también conocido como el “presidio de Lava Jato“, como el lugar idóneo para recibir al expresidente.

En esta cárcel Lula se encontraría con antiguos aliados como el extesorero del PT, Joao Vaccari, o el gobernador de Rio de Janeiro, Sérgio Cabral.

Pero la Policía Federal se estaría planteando medidas de aislamiento específicas para mantener la seguridad de quien fue el hombre más popular de Brasil.

 

Futuro político

Con este veredicto, el STF no sólo ha acelerado la entrada en prisión del expresidente, sino que ha marcado un nuevo rumbo para las elecciones presidenciales que se celebran el próximo mes de octubre.

Hasta ahora el favorito de los comicios era propio Lula da Silva, y aunque el líder del PT ha asegurado que se mantendrá como candidato incluso desde la cárcel, sus posibilidades de éxito sin minutos de televisión y sin contacto con el público -su punto más fuerte- se reducen drásticamente tanto para él como para un posible sustituto de su partido, según el consenso de analistas. 

El segundo predilecto de los brasileños para ganar en 2018 sería el conservador y ultraderechista Jair Bolsonaro (PSL).

Pero la entrada en prisión de Lula tampoco lo beneficiaría porque su campaña hasta ahora se ha basado en presentarse como el alter ego del líder del PT. Con Lula en la cárcel y por tanto fuera de juego, Bolsonaro se queda sin el principal enemigo sobre el que sostenerse.

Con la prisión del ex presidente también se espera que algunos precandidatos indecisos que temían un cara a cara con Lula ahora confirmen su participación en los comicios.

La izquierda brasileña tendrá que repensar su estrategia, ya que al perder a su principal candidato, puede tomar fuerza la idea de un Frente Amplio de Izquierdas que una a diversas siglas progresistas en una sola candidatura.

FUENTE: IPROFESIONAL

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